Origen: Santa Cruz
La fiesta de la Virgen de Cotoca, patrona de Santa Cruz y de todo el Oriente boliviano, se celebra cada 8 de diciembre con misas religiosas en la Catedral de Santa Cruz de la Sierra y en el santuario de Cotoca, con la tradicional romería.
La población realiza la tradicional romería desde la capital cruceña hasta Cotoca, el 7 y 15 de diciembre, en señal de agradecimiento o para hacer una petición. La leyenda cuenta que la Virgen aparecida fue traída a la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, pero en las noches huía y era encontrada en su altar en Cotoca, con los pies embarrados. En conmemoración a este hecho, se realiza cada año la caminata.
Sobre la aparición de la Virgen, se conoce que dos esclavos huyeron hacia el monte de Asusaquí (en inmediaciones de Warnes), porque fueron acusados de un crimen que no cometieron en la hacienda Cortez, donde trabajaban y esa noche volcó un surcito que los obligó a buscar leña para encender una fogata.
Arrancaron ramas de los árboles y trataron de mover un tronco caído, pero estaba hueco y cuando hicieron un hoyo en la madera encontraron la imagen de la Virgen de la advocación a la Inmaculada Concepción de María. Los esclavos se sorprendieron y oraron para que la Virgen les hiciera un milagro, en medio de la difícil situación que pasaban.
Aún conmovidos por la sorpresa del suceso, tomaron la imagen de la Virgen y retornaron hasta la hacienda para mostrarle a su madre Elvira Barroso y contarle lo sucedido. Cuando llegaron, descubrieron que el culpable del delito ya había sido encontrado y castigado. Ése era el milagro que les había realizado la Virgen.
Con algunas variaciones en el relato, esta leyenda muestra la aparición de la Virgen de Cotoca y el milagro que rodea el caso, de acuerdo con el libro ‘Tradiciones, Leyendas y Casos de Santa Cruz de la Sierra’, de Hernando Sanabria Fernández.
La imagen fue guardada en la choza de los Barroso en un improvisado altar y pronto llegaron los devotos a pedir favores a la Virgen aparecida.
Posteriormente, a la muerte de Elvira Barroso, sus familiares entregaron la imagen al rico hacendado Redentor Roca y por sus gestiones se construyó un pequeño santuario. Más tarde, autoridades de la época llevaron un altar mayor y una capilla en la actual ubicación en Cotoca.
