A una cuadra al sur de los bebederos y pascana del Arenal, se formó el barrio San Andrés, que era conocido por la Fiesta de los Limonazos y las sonadas vísperas del patrono del templo.
Fueron los feligreses y vecinos notables, que pusieron todo de su parte para la construcción de la iglesia San Andrés en 1849, además que fue clave la generosidad del Monseñor José Andrés Salvatierra, que luego donaría el templo a la vecindad en 1855.
El barrio era tan unido, que reunieron 500 pesos de la época para comprar el templo y evitar así que sea demolido, material que iba a ser utilizado para la construcción de la iglesia San Francisco.
La barriada de San Andrés fue la dueña absoluta de la pesca del Arenal, los saboreadores de las ricas Anguillas. Junto a las muchachas de la Cuadrada, la Negra y el Tao, eran los únicos que disfrutaron de las pozas durante todo el año. Allí se jugaba la Tuja del agua.
El barrio San Andrés hasta hace poco conservaba sus rústicas viviendas y construcciones del siglo pasado.
Foto: MH-AHSC, Archivo Fotográfico, PPH-006
