Los 80 fueron los años de la soya; gracias al apoyo del Banco Mundial se hicieron inversiones en las llamadas tierras bajas, situadas al este del río Grande. Los protagonistas de estos años fueron agricultores nacionales, menonitas y brasileños.
Este boom agrícola hizo que la extensión cultivada en 1990 sobrepasara el millón de hectáreas. Asimismo, durante este período hubo un aumento considerable de la industria maderera y de la ganadería.
El auge exportador de Santa Cruz tuvo su origen a fines de la década de los años 80, con el desarrollo de las llamadas Exportaciones No Tradicionales (ENT) conformadas principalmente por productos de origen agrícola, pecuario, agroindustrial, forestal y manufacturero.
La ampliación de mercados de exportación motivó el incremento de la frontera agrícola de cultivos industriales plasmado en un explosivo crecimiento de las agroexportaciones a la Comunidad Andina (Perú, Colombia, Venezuela, Ecuador).
La frontera agrícola pasó de 283.000 hectáreas (campaña 1990/91) a poco más de 1,8 millones de hectáreas, en 2010, denotando un crecimiento superior al 500%, según datos de la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO).
Con las agroexportaciones en permanente alza, Santa Cruz pasó a liderar las ENT bolivianas, manteniéndose hasta hoy en tal posición con más del 60% de contribución, pese a las restricciones en contra de la exportación de alimentos, como soya, azúcar, carnes y otros, aunque su volumen ha caído fuertemente.
El 2 de febrero de 1980 comenzaron a funcionar los dos primeros cajeros automáticos de la ciudad en el edificio principal del Banco Santa Cruz.
