Origen: Santa Cruz
Con la colonización española, la Tarasca llegó a América cambiando de apariencia del monstruo mitológico Hidra a una Peta (tortuga). Se construía sobre una carretilla, que era jalado por dos hombres, con dos agujeros grandes en las partes delantera y trasera.
En Santa Cruz, se emplea en fiestas populares o en el Día de la Tradición cruceña para circular entre el público y sorprender a los niños desprevenidos. La Tarasca oculta -en su interior- a dos jóvenes que tienen harina, huevos y otros insumos pegajosos. De modo que cuando toman a su víctima la meten dentro de la tarasca y la cubren con harina, luego la expulsan por el trasero del animal. Esto provoca grandes carcajadas y expresiones de burla del público.
En el habla popular cruceña, también se emplea la palabra Tarasca como adjetivo de burla, con expresiones como: “más fea que una tarasca”.
La Tarasca, nombre que deriva de la ciudad francesa Tarascón, era empleada en procesiones de la Semana Santa y también en Pentecostés en Francia y luego pasó a España donde también era usada en celebraciones religiosas.
