Esta casa colonial, propia de la arquitectura tradicional cruceña, fue construida en 1815. Tenía árboles frutales y campos cultivables. Además, fue refugio de esclavos cultivadores de café, que llegaron desde Brasil.
Cuando llegó Ignacio Warnes a Santa Cruz de la Sierra les dio la libertad a los esclavos y los nombró los primeros cuidadores del orden. En esa época, el río Piraí llegaba hasta la avenida Cañoto.
En este lugar surgió la leyenda del Duende, ya que las mujeres -que fueron acogidas- pronunciaban mal y decían “duende”, en lugar de “a dónde”.
