Origen: Santa Cruz
Mboretá (líder de los territorios chiriguanos) estaba muy anciano y decidió elegir a su sucesor. El elegido era un joven guerrero llamado Guajojó, que era la pareja de su joven hija y bella Yatata.
La leyenda cuenta que su esposa, Yatata, se topó con un brujo enemigo llamado Yaguarañá, que le pidió irse con él. Pero, al negarse a tal proposición, fue embrujada y convertida en un pájaro nocturno.
Al no encontrar una solución para la maldición, Tatata, sin dejar de volar todas las noches, sigue mencionando a su amado esposo, con dolor y cansancio. Y lanza un grito ensordecedor, que puede asustar a cualquiera: “¡Gua-jo-jó!”.
