El despegue de Santa Cruz de la Sierra comenzó en la década de los 60 cuando se notaron los frutos de las regalías. Esos días, la ciudad se caracterizaba por las calles arenosas y comenzaban a llegar los primeros jeeps Willys, que fueron la sensación de esa época y que servían de transporte público. Estos vehículos competían con los carretones tirados por bueyes.
También destacaron personajes, como Elffy Albrecht y Melchor Pinto Parada, dos guerreros de las luchas cívicas. En esa época, ya se sentían los efectos de la mecanización del campo, la vinculación caminera y la incorporación de nueva mano de obra. Esto sumado a la promoción que el Estado hizo de la región cruceña dio como resultado un rapidísimo crecimiento agrícola, especialmente en la producción de arroz y azúcar.
En 1960 se creó la Cooperativa de Teléfonos Automáticos de Santa Cruz (Cotas) y al año siguiente se comenzó con la construcción de servicios urbanos para la ciudad. En 1965 se colocó la primera loseta en la plaza 24 de Septiembre, sobre la calle Libertad, lo que permitió dejar atrás las calles polvorientas y, en época de lluvias, los barriales. Aparecen las cooperativas de ahorro y crédito, que son creadas en parroquias supliendo la ausencia de la Banca.
Dos años después, en 1967, se creó el consejo del plan regulador y su oficina técnica encargada de los diseños e implementación del modelo de ciudad jardín. En 1968 abrió la Casa de la Cultura Raúl Otero Reiche, que sería la rectora de la promoción y difusión de la cultura cruceña.
En esta década se construyó el Cristo Redentor, una obra del escultor y caricaturista cochabambino Emiliano Luján, que fue el nominado tras un concurso. La obra, que se luce desde 1961, fue uno de los primeros monumentos de Santa Cruz, labrado en bronce en La Paz, transportado a su actual y único destino por tierra en dos piezas que se soldaron al llegar. Los recursos para la obra fueron recaudados por las damas cruceñas al comenzar la década de los 60.
La ubicación del Cristo Redentor fue la vía al norte, ya que allí había espacio suficiente y porque era uno de los principales accesos a la ciudad. En esos años, la ciudad apenas superaba los 100.000 habitantes, mientras que la vía del segundo anillo aún no había sido pavimentada.
Foto: MH-AHSC, Archivo Fotográfico, PPH-009
