La obra muestra a un cacique chiriguano ataviado con arco y flechas en actitud de defensa. Es un símbolo de resistencia al avasallamiento y avance del imperio Incaico y los españoles, y un homenaje a un pueblo que se mantuvo libre hasta que fue derrotado por el ejército boliviano.
La estatua fue creada por el escultor paceño David Paz en 1976, que plasma la fortaleza de uno de los grupos más aguerridos del Oriente boliviano. Cuenta la historia que el imperio inca en su afán expansionista, puso los ojos en el oriente, pero no logró su objetivo, encontrándose en el camino a los belicosos chiriguanos, que impidieron su avance.
En esa época, el imperio incaico comenzó la captura masiva de los chiriguanos, que al ser atrapados eran llevados ante la presencia del inca, que aplicaba la pena de rigor: “¡chiri huano!”, que en quechua significaba dejarlo amarrado a la intemperie para que el indio se muriera de frío durante la noche en la meseta de Samaipata. Hasta este lugar llegó la expansión incaica en tierras bajas del oriente.
Su valor turístico como patrimonio, se encuentra íntimamente relacionado a la historia; que resalta el intrínseco valor de la presencia de etnias y resguardo de sus territorios.
Distancia: a 3,3 km de la plaza principal
Tiempo: a 9 min (auto)
Restricciones a la actividad:
Prohibido pintarrajear el monumento
Prohibido tirar basura
Estatua
